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¿Puede un vecino poner su propia cámara? Mirillas digitales, puertas y plazas de garaje

Vélites Sistemas de Seguridad · 6 min de lectura

Primero fue la mirilla digital del 3.º B. Luego, la cámara en la terraza del ático. Ahora alguien ha atornillado una en su plaza de garaje. Las cámaras particulares se multiplican en las comunidades, y con ellas los roces entre vecinos. ¿Dónde está la raya?

Tu espacio, sí. El de todos, no

Cada vecino puede proteger su casa. Lo que no puede es que su cámara capte zonas comunes, viviendas ajenas o la calle más allá de lo imprescindible. En cuanto graba espacios por los que pasan otros, el asunto deja de ser doméstico y entra la normativa de protección de datos.

Mirillas digitales

La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) separa dos usos.

La mirilla que solo sustituye a la de toda la vida —enseña quién llama cuando miras y no graba— se equipara a una mirilla tradicional. No necesita permiso de la comunidad.

La mirilla que graba —por movimiento, con avisos al móvil o almacenamiento— es otra historia. Si recoge el rellano, el ascensor o la puerta de enfrente, funciona como una cámara de vigilancia: necesita autorización de la comunidad y cumplir la ley. La AEPD ha puesto multas de 300 euros en casos así, con orden de retirar o reorientar el aparato.

Y los tribunales también han hablado. Según la OCU, en julio de 2025 el Tribunal Supremo confirmó la condena a un vecino por la mirilla digital de su puerta.

Puertas, terrazas y ventanas

Una cámara dentro de casa, o que solo ve el interior de tu terraza, no plantea problemas. Si desde la puerta o la ventana capta el rellano, el patio comunitario o las ventanas de enfrente, sí. La AEPD sancionó con 500 euros a una vecina cuya cámara apuntaba a las ventanas de las viviendas colindantes del patio.

La plaza de garaje

Aunque sea tuya, si está en un garaje comunitario abierto, por delante pasa gente. La AEPD pide autorización de la junta, que la cámara vea solo esa plaza —ni las de al lado ni las calles del garaje— y cumplir con cartel, borrado en un mes y acceso restringido. El vecino pasa a ser responsable de esas imágenes, igual que lo sería una comunidad.

¿Esconderla dentro del coche? La AEPD multó con 1.500 euros a un propietario por una cámara en su vehículo que grababa parte del garaje.

Las cámaras de mentira

Una cámara que no graba no trata datos personales, así que la ley de protección de datos no se aplica. Pero colocarla en una zona común sigue siendo decidir sobre algo que es de todos, y puede intimidar a los vecinos. Sin acuerdo de la comunidad, mejor no.

Cuando cada uno pone la suya

Si varios vecinos empiezan a instalar cámaras por su cuenta, rara vez es manía: suele haber un problema de seguridad que nadie ha resuelto. Diez dispositivos particulares de legalidad dudosa no lo arreglan. Un sistema común, aprobado en junta y bien orientado, protege a todos por igual y acaba con las discusiones de rellano.

Para la próxima junta: si en tu edificio ya hay mirillas que graban o cámaras en plazas, llévalo como punto del orden del día. Es más fácil ordenarlo ahora que después de la primera denuncia entre vecinos.

Normativa de referencia

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